Chicontepec, Ver. – La crisis provocada por los bloqueos en vías clave de comunicación en Chicontepec no solo evidenció el descontento social, sino también la preocupante ausencia del diputado Facundo Fernández de la Cruz, quien, una vez más, optó por el silencio en lugar de asumir su responsabilidad pública. Mientras ciudadanos enfrentaban afectaciones directas en su vida diaria, el legislador brilló por su ausencia. Ni él ni su hermana, Aristea Fernández, dieron la cara ante una situación que exigía liderazgo, capacidad de gestión y, sobre todo, voluntad política para intervenir. Lejos de fungir como un puente de diálogo entre la población y el Gobierno del Estado, el diputado dejó claro que su papel parece limitarse a la presencia mediática. En momentos donde se requería oficio político, prevaleció la indiferencia. La incongruencia es evidente: en redes sociales, el legislador proyecta cercanía con la gente mediante recorridos en colonias; sin embargo, esas mismas publicaciones exhiben una realidad que desmiente su discurso: calles deterioradas, llenas de lodo e intransitables, reflejo de un abandono que ya no puede maquillarse con fotografías. Para muchos chicontepecanos, la imagen es cada vez más clara: un representante que aparece cuando hay cámara, pero desaparece cuando hay problemas. Un diputado que construye narrativa, pero no soluciones. Hoy, más que nunca, la ciudadanía cuestiona si realmente cuenta con un representante o simplemente con un espectador de la crisis. Navegación de entradas Democracy, Identity, And Power In Modern International Political Systems